Publicado el 10/10/2008 , por Expansión.com
La crisis adquiere una dimensión sin precedentes. Jamás en toda la historia del Ibex un solo día había deparado desplomes como el 9,14% de hoy. En la semana, el derrumbe alcanza el 21%, y en el año, el 40%. El temor a una debacle generalizada provocaba además la mayor caída semanal de la historia del S&P 500 en Wall Street, la mayor en más de 20 años del petróleo, y los mínimos desde enero de 2006 en los bonos europeos.
El pánico alcanzó hoy una magnitud insólita, y convierte casi la coyuntura actual en una cuestión de superviviencia empresarial. La crisis ha roto todos los esquemas. Comenzó rompiendo el sistema financiero, y amenaza ahora con hacer tambalear al resto de sectores.Los inversores han dejado a un lado su afán discrimatorio, y nigún sector, y prácticamente ninguna empresa, se salva ahora de la retirada masiva de las bolsas. El dinero, además, no llega al resto de mercados. Sólo opciones clásicas de 'refugio', como los bonos públicos (en máximos desde enero de 2006 en Europa), el oro y el yen logran salvarse de la quema.
En el extremo opuesto, los desplomes de las bolsas se extienden también al petróleo, por debajo incluso de los 80 dólares, en mínimos de un año, fruto de su mayor bajada semanal en más de 20 años.
Los mercados no dejan de aportar registros históricos (negativos) a las estadísticas. En la principal bolsa mundial, Wall Street, el índice S&P 500 se disponía a completar su peor semana de la historia, con un correctivo superior al 20%.
La jornada de hoy en la bolsa española pasaba también a la historia. Nunca el Ibex, en un solo día, se había hundido un 9,14%, un porcentaje propio incluso del saldo de todo un año. En la semana, el derrumbe alcanza el 21,2%. Y en el año, el Ibex supera desde hoy la barrera del 40% de pérdidas, al finalizar en 8.997,70 puntos.
Esta vez, la bolsa española no pudo mejorar al resto de plazas europeas, y eso que el listón estaba más que elevado. El Eurostoxx50 perdió hoy un 7,88%, el Ftse británico un 8,48%, el Cac francés un 7,73%, el Dax alemán un 7,01%, y el Mib italiano un 6,95%.
Ni un solo sector pudo salvarse de esta debacle, pero el financiero repitió entre los más castigados. Los derrumbes de dobles dígitos se generalizaron en las bolsas europeas, incluyendo, en el Eurostoxx50, a valores como Aegon (-16,8%), Deutsche Bank (-16%), Alcatel-Lucent (-14,6%), Renault (-14,4%), Unicrdit, Société Générale y Deutsche Telekom (-13%), y AcerlorMittal, ING, y Crédit Agricole (-12%).
En la bolsa española, el Ibex no pudo evitar finalmente el pleno de descensos, pese a los esfuerzos desplegados durante el día por cotizaciones como las de Grifols e Inditex. La peor parte se la llevó un habitual en este capítulo durante las últimas semanas, Iberdrola Renovables. Con el petróleo desinflado a mínimos de un año, sus acciones se hundieron un 15,30%. Sin abandonar completamente la energías renovables, Acciona perdió un 13,05%, Iberdrola un 10,57%, y Abengoa un 8%.
Los bancos, en especial los dos grandes, dejaron a un lado toda la resistencia que habían manifestado en las últimas semanas. Santander y BBVA concluyeron con la tercera y cuarta mayor bajada del Ibex, del 11% en ambos casos. Banco Popular perdió un 9,5%, Banesto un 8,5%, Bankitner un 7,3% y Sabadell, 'sólo', un 2,2%.
Pasada ya la debacle vivida hoy en los mercados (a expensas del cierre de Wall Street, con caídas próximas al 3% después de media sesión), llega otro fin de semana que también se promete agitado. El problema es que las autoridades financieras han utilizado ya varios ases que tenían guardados en la manga (vía rescates, inyecciones multimillonarias y hasta recorte global de tipos), sin que sirviera para aportar un mínimo de confianza.
Una de las últimas medidas más extremas barajadas, la opción de que las autoridades estadounidenses adquieran participaciones en los bancos del país, no ha hecho además sino agravar las alertas sobre la salud del sistema financiero.

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